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¿Cómo leer un cuento a niños de preescolar?

¿Cómo leer un cuento a niños de preescolar?

Si eres docente de educación preescolar o tu hijo está en esta etapa de su vida y te gustaría introducirlo en el mundo de la literatura infantil, has llegado al sitio indicado; porque aquí te vamos a orientar para que lo hagas lo mejor posible y tu objetivo, que es captar la atención de tu pequeño lo logres sin ningún problema.

  1. Antes de leerle el cuento al niño de preescolar, es importante que lo leas previamente para que te familiarices con la historia y puedas leerlo con más naturalidad, conozcas las características de cada personaje para que puedas modular tu voz dependiendo del personaje.
  2. Cuando vayas a leer un cuento es recomendable que lo hagas en voz alta, con las pausas correspondientes para captar la atención y el interés del pequeño de preescolar para que se identifique con el cuento.
  3. En la lectura del cuento juega un papel muy importante tu mirada como lector, porque a través de ella vas a expresarle al niño tu agrado hacia el cuento y vas a expresar las emociones que se van dando durante el relato del cuento.
  4. Modula la voz dependiendo de la situación y dependiendo del personaje para que el niño vaya identificando cada personaje solo con el tono de voz.
  5. No infantilices la narración y conviértela en teatro, de esta forma te aseguramos que el niño de preescolar va a disfrutar mucho este momento.
  6. Muéstrale al niño las ilustraciones durante la lectura para que el niño se haga una idea de lo que va sucediendo y se lo vaya imaginando.

Recomendaciones para leer un cuento

Para que el cuento capte la atención del niño de preescolar te vamos a sugerir algunas recomendaciones para que las tomes en cuenta a la hora de leer un cuento.

El momento y el lugar

Selecciona un lugar específico para la lectura y un momento del día para esta actividad, que va a formar parte de la rutina diaria del niño de preescolar.

Recuerda que es muy importante la lectura en la edad preescolar para crear hábito, si se logra se va a mantener durante toda la vida del infante.

  • La historia

Te preguntarás cómo debe ser la historia que le vas a leer a tu niño de edad preescolar, para despertar el interés del pequeño te recomendamos que el cuento sea corto y que tenga ilustraciones.

¿Por qué te recomendamos que tenga ilustraciones? Las ilustraciones van a despertar el interés y la atención del niño, además le va a permitir al infante seguir la historia a través de las ilustraciones y va a poder contar la historia observando los dibujos, esto favorecerá el lenguaje, la memoria y se expresará mejor.

Que el cuento tenga ilustraciones va a fomentar la seguridad y el poder de decisión del párvulo, porque el niño de preescolar va a poder seleccionar el cuento que quiere leer.

  • Disfruta y no aceleres el momento

No permitas que tu rutina laboral te quite el tiempo para que disfrutes con tu pequeño ese momento mágico como es la hora de lectura, esta no puede verse afectada.

Recuerda que el momento que escojas para leerle a tu niño de preescolar, debes estar tranquilo sin ninguna prisa, para que los dos disfruten de la lectura. Tienes que tomar en cuenta que el momento se puede extender por las inquietudes, que puede tener el niño y las conversaciones que puedan surgir de la lectura.

  • No leas

Te sonará extraño cuando te digo que no leas el cuento, pero lo que te quiero decir con esto es que interpretes el cuento; narres el cuento con cambio de entonación de voz y gesticula con las manos y con la cara para que el niño esté atento a todo lo que sucede en la historia.

  • Permítele al niño que interactúe con la historia y con el libro

Si queremos formar niños críticos que expresen fácilmente sus ideas, el momento de la lectura es  importante, porque si el cuento que se seleccione despierta el interés del infante de preescolar, seguramente va a participar en la historia y va a dar su opinión sobre lo que está sucediendo; si te interrumpe no te molestes, escúchalo y valora su participación.

Es bueno que el niño aprenda a manipular el libro y se le enseñe a cuidarlo, siendo él quien pase las paginas para que participe en el momento y no se convierta en una estatua, quitándole la característica de esta edad que es la curiosidad y el entusiasmo por dar su opinión.

  • Leer el mismo cuento una y otra vez

Te parecerá monótono, aburrido y fastidioso leer el cuento más de una vez, pero para el niño de preescolar es muy importante leer su cuento favorito, porque siempre conseguirá un elemento nuevo que no observó en la lectura anterior, amplía su vocabulario y favorece la memoria del párvulo de preescolar.

Para que no te aburras leyendo el mismo cuento tan seguido, trata de rotarlo, pero nunca te niegues a leer su cuento favorito. Si a ti te aburre leerlo más de una vez, a tu niño no le aburre escucharlo te aseguro que cada vez que lo escucha lo disfruta más que la primera vez

¿Cómo se invita a los niños a leer un cuento?

Cómo leer un cuento a niños de preescolar

Cómo leer un cuento a niños de preescolar

  • Utiliza frases motivadoras que expresen lo que significa leer
  • Has de la lectura una rutina diaria agradable
  • Selecciona los cuentos que sean del interés del niño y permite que él escoja cuál quiere escuchar
  • Léele al niño además de cuentos, poemas, chistes, colmos para que él vea la variedad de estilos narrativos que existen
  • El lugar donde van a leer que sea cómodo, que el niño pueda estar en la posición que desee y que pueda observar bien el libro durante la lectura
  • Puedes utilizar títeres de guantes o de dedos para contar la historia, así no serás tu el que siempre le lea al niño. La idea es sorprenderlo cada día con estrategias nuevas. Ahora se ven delantales con los personajes de los cuentos y una variedad de herramientas para enamorar al infante con la lectura
  • Has de la lectura un momento especial y para cultivar esto puedes premiar sus logros con un libro.
  • Conoce junto al niño la historia y la vida de los autores de sus libros favoritos y conozcan juntos las partes del libro
  • Luego que se termina de leer, invítalo a realizar una actividad gráfico plástica así él sabrá que luego de disfrutar la lectura la aventura continúa
  • No conviertas este momento en una hora obligatoria hazle saber al pequeño es un momento de placer, de compartir si es posible en familia y de disfrute

Te aseguro que con todos nuestros consejos, tu pequeño va a estar ansioso de que llegue la hora de la lectura en casa para viajar en ese mundo fantástico que son los cuentos infantiles llenos de mensajes e historias que nos dejan a todos los miembros de la familia una reflexión o una risa.

 

Cuentos infantiles cortos

Cuentos infantiles cortos

Si lo que estás buscando son cuentos infantiles cortos para leerle a tu pequeño, aquí podrás encontrar los cuentos infantiles para que le leas a tu hijo y vivan un momento de aventuras mágicas, donde la imaginación se pondrá a volar.
Los cuentos infantiles cortos son una buena herramienta que puedes utilizar para favorecer el lenguaje que tu pequeño, porque luego de que terminas de leer los cuentos puedes realizar diferentes preguntas para que tu niño exprese su opinión sobre lo leido.

Los cuatro amigos

Cuento Los cuatro amigos

Cuento Los cuatro amigos

Había una vez cuatro animales que eran muy amigos. No pertenecían a la misma especie, por lo que formaban un grupo muy peculiar. Desde que amanecía, iban juntos a todas partes y se lo pasaban genial jugando o manteniendo interesantes conversaciones sobre la vida en el bosque. Eran muy distintos entre sí, pero eso no resultaba un problema para ellos.
Uno era un simpático ratón que se destacaba por sus ingeniosas ocurrencias. Otro, un cuervo un poco serio pero muy generoso y de buen corazón. El más elegante y guapo era un ciervo de color tostado al que le gustaba correr a toda velocidad. Para compensar, la cuarta de la pandilla era una tortuguita muy coqueta que se tomaba la vida con mucha tranquilidad.
Como veis, no podían ser más diferentes unos de otros, y eso, en el fondo, era genial, porque cada uno aportaba sus conocimientos al grupo para ayudarse si era necesario.
En cierta ocasión, la pequeña tortuga se despistó y cayó en la trampa de un cazador. Sus patitas se quedaron enganchadas en una red de la que no podía escapar. Empezó a gritar y sus tres amigos, que estaban descansando junto al río, la escucharon. El ciervo, que era el que tenía el oído más fino, se alarmó y les dijo:
– ¡Chicos, es nuestra querida amiga la tortuga! Ha tenido que pasarle algo grave porque su voz suena desesperada ¡Vamos en su ayuda!
Salieron corriendo a buscarla y la encontraron enredada en la malla. El ratón la tranquilizó:
– ¡No te preocupes, guapa! ¡Te liberaremos en un periquete!
Pero justo en ese momento, apareció entre los árboles el cazador. El cuervo les apremió:
– ¡Ya está aquí el cazador! ¡Démonos prisa!
El ratón puso orden en ese momento de desconcierto.
– ¡Tranquilos, amigos, tengo un plan! Escuchad…
El roedor les contó lo que había pensado y el cuervo y el ciervo estuvieron de acuerdo. Los tres rescatadores respiraron muy hondo y se lanzaron al rescate de urgencia, en plan “uno para todos, todos para uno”, como si fueran los famosos mosqueteros.
¡El cazador estaba a punto de coger a la tortuga! Corriendo, el ciervo se acercó a él y cuando estuvo a unos metros, fingió un desmayo, dejándose caer de golpe en el suelo. Al oír el ruido, el hombre giró la cabeza y se frotó las manos:
– ¡Qué suerte la mía! ¡Esa sí que es una buena presa!
Lógicamente, en cuanto vio al ciervo, se olvidó de la tortuguita. Cogió el arma, preparó unas cuerdas, y se acercó deprisa hasta donde el animal yacía tumbado como si estuviera muerto. Se agachó sobre él y, de repente, el cuervo saltó sobre su cabeza. De nada le sirvió el sombrero que llevaba puesto, porque el pájaro se lo arrancó y empezó a tirarle de los pelos y a picotearle con fuerza las orejas. El cazador empezó a gritar y a dar manotazos al aire para librarse del feroz ataque aéreo.
Mientras tanto, el ratón había conseguido llegar hasta la trampa. Con sus potentes dientes delanteros, royó la red hasta hacerla polvillo y liberó a la delicada tortuga.
El ciervo seguía tirado en el suelo con un ojito medio abierto, y cuando vio que el ratón le hacía una señal de victoria, se levantó de un salto, dio un silbido y echó a correr. El cuervo, que seguía atareado incordiando al cazador, también captó el aviso y salió volando hasta perderse entre los árboles.
El cazador cayó de rodillas y reparó en que el ciervo y el cuervo se habían esfumado en un abrir y cerrar de ojos. Enfadadísimo, regresó a donde estaba la trampa.
– ¡Maldita sea! ¡Ese estúpido pajarraco me ha dejado la cabeza como un colador y por si fuera poco, el ciervo se ha escapado! ¡Menos mal que al menos he atrapado una tortuga! Iré a por ella y me largaré de aquí cuanto antes.
¡Pero qué equivocado estaba! Cuando llegó al lugar de la trampa, no había ni tortuga ni nada que se le pareciera. Enojado consigo mismo, dio una patada a una piedra y gritó:
– ¡Esto me pasa por ser codicioso! Debí conformarme con la presa que tenía segura, pero no supe contenerme y la desprecié por ir a cazar otra más grande ¡Ay, qué tonto he sido!…
El cazador ya no pudo hacer nada más que coger su arma y regresar por donde había venido. Por allí ya no quedaba ningún animal y mucho menos los cuatro protagonistas de esta historia, que a salvo en un lugar seguro, se abrazaban como los cuatro buenísimos amigos que eran.
Extraído de https://www.mundoprimaria.com/cuentos-infantiles-cortos/los-cuatro-amigos

El elefante fotógrafo

Cuento El elefante fotógrafo

Cuento El elefante fotógrafo

Había una vez un elefante que quería ser fotógrafo. Sus amigos se reían cada vez que le oían decir aquello:
– Qué tontería – decían unos- ¡no hay cámaras de fotos para elefantes!
– Qué pérdida de tiempo -decían los otros- si aquí no hay nada que fotografiar…
Pero el elefante seguía con su ilusión, y poco a poco fue reuniendo trastos y aparatos con los que fabricar una gran cámara de fotos. Tuvo que hacerlo prácticamente todo: desde un botón que se pulsara con la trompa, hasta un objetivo del tamaño del ojo de un elefante, y finalmente un montón de hierros para poder colgarse la cámara sobre la cabeza.
Así que una vez acabada, pudo hacer sus primeras fotos, pero su cámara para elefantes era tan grandota y extraña que parecía una gran y ridícula máscara, y muchos se reían tanto al verle aparecer, que el elefante comenzó a pensar en abandonar su sueño.. Para más desgracia, parecían tener razón los que decían que no había nada que fotografiar en aquel lugar…
Pero no fue así. Resultó que la pinta del elefante con su cámara era tan divertida, que nadie podía dejar de reír al verle, y usando un montón de buen humor, el elefante consiguió divertidísimas e increíbles fotos de todos los animales, siempre alegres y contentos, ¡Incluso del malhumorado rino!; de esta forma se convirtió en el fotógrafo oficial de la sabana, y de todas partes acudían los animales para sacarse una sonriente foto para el pasaporte al zoo.
Extraído de https://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/el-elefante-fotografo

 

La serpiente Zoe

Cuento La serpiente Zoe

Cuento La serpiente Zoe

Zoe era una pequeña serpiente que vivía en un bonito bosque con un montón de animales diferentes.
La casita de Zoe era un viejo tronco seco del pantano, en el que Zoe vivía con su mamá y cuatro de sus hermanas más pequeñas.
A Zoe le gustaba mucho ir a la escuela todos los días, a pesar de no tener muchos amiguitos, porque Zoe disfrutaba mucho aprendiendo cosas nuevas con la señorita Smith.
Un buen día, durante la clase de ciencias naturales, la señorita Smith ordenó a todos que formaran equipos para trabajar en un proyecto especial. Todos los animalitos dejaron sus asientos y recorrieron el salón de clases en busca de otros con quien formar sus equipos de trabajo. Los conejitos fueron con los conejitos, las ranitas con las ranitas y los pequeños castores se encontraron con los de su misma especie también.
Tristemente, y después de unos largos minutos buscando, Zoe no pudo encontrar a nadie para su equipo. Zoe intentó integrarse con las ranitas primero, pero estas la detuvieron diciendo: “No, ya tenemos el equipo completo.” Las ranitas no querían a Zoe en su equipo, porque Zoe no podía brincar de árbol en árbol como ellas, así que no podría ayudarlas con su proyecto.
Entonces, sin darse aún por vencida, Zoe se acercó a los pequeños castores, quienes también rechazaron a Zoe diciendo: “No, ya tenemos nuestro equipo completo”. Y es que los castores no querían a Zoe porque no tenía brazos para poder construir.
En un último intento, Zoe se acercó a los conejitos que brincaban de un lado para otro riendo sin parar. Esto hizo pensar a Zoe que también la rechazarían, pues los conejitos podían brincar y ella no. Pero aun así decidió hablar con ellos:
-Hola- Siseó Zoe dirigiéndose a los conejitos.
Entonces, dos de ellos sonrieron, invitando a Zoe a su pequeño círculo con una bonita señal de reverencia. Sin embargo, otro…
-¡No!- Dijo un tercer conejito deteniendo a Zoe. -Mamá dice que las serpientes no son buenas, así que yo no te quiero en mi equipo, eres peligrosa.
Y aquellas palabras hicieron que Zoe se sintiese muy triste y que se diese finalmente por vencida en su búsqueda de un equipo para la clase. Y así, sin saber qué más hacer, Zoe se fue a casa pensando en hacer el proyecto sola, sin equipo alguno, y asumiendo que tal vez a la señorita Smith no le importara. Pero, en su camino al pantano, Zoe escuchó un sonido que la hizo temblar, como si alguien estuviera en peligro. Entonces Zoe se deslizó hacia el lugar de donde provenía el sonido y vio a un pequeño conejito corriendo, intentando esconderse de un zorro que le perseguía.
Zoe pudo darse cuenta al instante de que aquel conejito era el mismo de su clase, el que la había rechazado en su equipo por considerarla peligrosa, por lo que pensó en darse la vuelta enseguida. Además, seguro que el conejito tendría más miedo si ella intervenía, y no quería tener más problemas en clase. Pero mientras pensaba aquello, veía como el zorro se acercaba más y más hacia el conejito, que ya apenas tenía hacia dónde ir. Y tras esto, y sin pensarlo mucho más, Zoe se deslizó enrollando su cuerpo alrededor del pequeño conejito, protegiéndolo del zorro que, sorprendido y algo asustado, rápidamente se alejó.
El pequeño conejito lloraba y lloraba entre el cuerpo escurridizo de Zoe, y al poco dijo:
-¿Por qué me ayudas?
-No lo sé- respondió Zoe honestamente. -Mamá siempre dice que si alguien está en peligro tienes que ayudar, y eso es lo que he hecho.
-Pero fui grosero contigo en clase.
-No importa, yo solo quise ayudar. Mamá dice que no debemos juzgar a nadie por sus errores o por lo que son.
Y tras aquellas palabras Zoe desenroscó su cuerpo y dejó ir al conejito.
-Lo siento mucho, porque yo sí que te juzgué sin conocerte de verdad. ¿Quieres ser parte de nuestro equipo en el cole?
Y Zoe aceptó sus disculpas sonriendo y aceptando feliz. Al fin y al cabo, no se trata de ser iguales y perfectos, sino de saber estar en armonía y convivir.

Extraído de https://www.bosquedefantasias.com/recursos/cuentos-animales/la-serpiente-zoe

Leerle a los niños pequeños cuentos cortos infantiles todas las noches favorece el hábito de la lectura y también estás ayudando en la formación de un ser crítico, además se va a interesar por conocer diversos temas que irán ampliando su cultura general.
Crear el hábito de lectura a los más pequeños leyéndoles los cuentos infantiles que están creados especialmente para ellos, es transformar la hora de dormir en un momento mágico de disfrute gracias a todas las historias que trae la literatura infantil que además es rica en mensajes cargados de valores

Cuentos cortos para niños chiquitos

Cuentos cortos para niños chiquitos

Si tienes niños pequeños has llegado al sitio indicado, donde te vamos a presentar una serie de cuentos para niños chiquitos para que le leas a tu pequeño, antes de dormir o en cualquier hora del dia, y así compartirás momentos mágicos con él.

Los cuentos que te vamos a presentar transmiten valores, además de despertar la imaginación y el amor por la lectura.

La liebre y la tortuga

Cuento La liebre y la tortuga

Cuento la liebre y la tortuga

En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa, porque ante todos decía que era la más veloz y constantemente se reía de la lenta tortuga.
Un día, a la tortuga se le ocurrió hacerle una rara apuesta a la liebre.
– Estoy segura de poder ganarte una carrera – le dijo.
– ¿A mí? -preguntó, asombrada, la liebre.
– Pues sí, a ti. Pongamos nuestra apuesta en aquella piedra y veamos quién gana la carrera.
La liebre, muy divertida y confiada de su victoria, aceptó y todos los animales se reunieron para presenciar el reto. ¡Comienza la carrera!
Con ese aire de superioridad que tenía, la liebre dejó partir a la tortuga y se quedó remoloneando. ¡Vaya si le sobraba el tiempo para ganarle a tan lenta criatura!
Luego, empezó a correr, corría veloz como el viento, mientras la tortuga iba despacio, pero, eso sí, sin parar. Enseguida, la liebre se adelantó tanto que decidió detenerse junto al camino y descansar y ahí se quedó dormida. Mientras tanto, pasito a pasito, y tan ligero como pudo, la tortuga siguió su camino hasta llegar a la meta.
Cuando la liebre se despertó y se percató de lo que ocurría, corrió con todas sus fuerzas, pero ya era demasiado tarde, la tortuga había ganado la carrera.
Aquel día fue muy triste para la liebre y aprendió una lección que no olvidaría jamás: No hay que burlarse jamás de los demás.
Extraído de: https://www.conmishijos.com/actividades-para-ninos/cuentos/cuentos-cortos-para-leer-con-los-ninos-y-educarles-en-valores/

 

El rey Midas

El rey Midas

Cuento El rey Midas

Había una vez un rey muy bueno que se llamaba Midas. Sólo que tenía un defecto: quería tener para él todo el oro del mundo.
Un día el rey Midas le hizo un favor a un dios. El dios le dijo:
– Lo que me pidas, te concederé.
– Quiero que se convierta en oro todo lo que toque – dijo Midas.
– ¡Qué deseo más tonto, Midas! Eso puede traerte problemas, piénsalo, Midas, piénsalo.
– Eso es lo único que quiero.
– Así sea, pues – dijo el dios.
Y fueron convirtiéndose en oro los vestidos que llevaba Midas, una rama que tocó, las puertas de su casa. Hasta el perro que salió a saludarlo se convirtió en una estatua de oro.
Y Midas comenzó a preocuparse. Lo más grave fue que cuando quiso comer, todos los alimentos se volvieron de oro. Entonces Midas no aguantó más. Salió corriendo espantado en busca del dios.
– Te lo dije, Midas – dijo el dios-, te lo dije. Pero ahora no puedo librarte del don que te di. Ve al río y métete al agua. Si al salir del río no eres libre, ya no tendrás remedio.
Midas corrió hasta el río y se hundió en sus aguas. Así estuvo un buen rato. Luego salió con bastante miedo. Las ramas del árbol que tocó adrede, siguieron verdes y frescas.
¡Midas era libre! Desde entonces el rey vivió en una choza que él mismo construyó en el bosque. Y ahí murió tranquilo como el campesino más humilde.

Extraído de: https://www.conmishijos.com/actividades-para-ninos/cuentos/cuentos-cortos-para-leer-con-los-ninos-y-educarles-en-valores/

 

Itzelina y los Rayos de Sol

Itzelina y los Rayos de Sol

Cuento Itzelina y los Rayos de Sol

Itzelina Bellas Chapas es una niña muy curiosa, que se levantó temprano una mañana, con la firme intensión de atrapar para ella sola, todos los rayos del sol.
Una ardilla voladora, que brincaba entre árbol y árbol, le gritaba desde lo alto ¿A dónde vas Itzelina?, y la niña respondió
– Voy a la alta montaña a pescar con mi malla de hilos todos los rayos del sol, y así tenerlos para mi solita.
– No seas mala bella Itzelina, le dijo la ardilla angustiada, deja algunos pocos para que me iluminen el camino, y yo pueda encontrar mi alimento.
– Está bien amiga ardilla, le contestó Itzelina, no te preocupes ni apenes, que tendrás como todos los días, rayos del sol para ti.
Siguió caminando Itzelina, pensando en los rayos del sol, cuando un inmenso árbol le preguntó ¿Por qué vas tan contenta Itzelina?
– Voy a la alta montaña, a pescar con mi malla de hilos todos los rayos del sol, para tenerlos para mi solita, y poder compartir algunos con mi amiga, la ardilla voladora.
El árbol muy triste le dijo:
– También yo te pido amiga Itzelina, que compartas conmigo un poco de sol, porque con sus rayos es que podré seguir creciendo, y más pajaritos podrán vivir en mis ramas.
– Claro que sí amigo árbol, no estés triste que también guardaré unos rayos de sol para ti.
Itzelina empezó a caminar más rápido, por que llegaba la hora en que el sol se levantaba y ella quería estar a tiempo para atrapar los primeros rayos que lanzara.
Pasaba por un corral, cuando un gallo, que estaba parado sobre la cerca, la saludó.
– Hola bella Itzelina ¿A dónde vas con tanta prisa?
– Voy a la alta montaña a pescar con mi malla de hilos todos los rayos del sol, y así poder compartir algunos con mi amiga la ardilla voladora para que encuentre su alimento, y con mi amigo el árbol para que siga creciendo y le de hospedaje a muchos pajaritos.
– Yo también te pido algunos rayos de sol, le dijo el gallo, para que pueda saber en las mañanas a qué hora debo cantar, y los adultos lleguen temprano al trabajo y los niños no vayan tarde a la escuela.
– Claro que sí amigo gallo, también a ti te daré algunos rayos de sol, le contestó Itzelina Bellas Chapas.
Itzelina siguió caminando, pensando en lo importante que eran los rayos del sol para las ardillas y para los pájaros, para las plantas y para los hombres, para los gallos y para los niños. Entendió que si algo le sirve a todos, no es correcto que una persona lo quiera guardar para ella solita, porque eso es egoísmo.
Llegó a la alta montaña, dejó su malla de hilos junto a ella, se sentó a esperar el sol y le dio los buenos días. Ahí, sentadita y sin moverse, vio cómo lentamente los árboles, los animales, las casas, los lagos y los niños se iluminaban y se llenaban de colores gracias a los rayos del sol.
Extraído de http://www.waece.org/cuentoscortos/cuentoscortos/itzelina.htm

Luego que has leído con tu pequeño los cuentos cortos para niños chiquitos, te invitamos a seguirle leyendo a tu pequeño para alimentarle su imaginación, ampliarle su vocabulario y crearle el hábito de la lectura desde pequeño.